Viejas historias de estraperlo de guante blanco y bandera cuatribarrada
En los veinte años que transcurren desde el final de la Guerra Civil hasta la puesta en marcha del Plan de Estabilización, la crónica económica del franquismo se reducirá a una única gran obsesión frustrada: el intento imposible de industrializar España sobre la base de la sustitución sistemática de importaciones. Quimera de una orgullosa autosuficiencia que tropezaría una y otra vez con el talón de Aquiles de las divisas. Así, la hiper protegida industria nacional resultaría impotente para general, vía exportaciones, los dólares imprescindibles con que pagar en el exterior los bienes de equipo que evitaran los cuellos de botella en el crecimiento de las empresas y, al final, el colapso definitivo del modelo. De hecho, aquel complejo entramado corporativo murió de éxito, de su propio éxito, que paradójicamente ésa fue la causa última de su derrumbe.
Y es que, contra lo que sostiene el prejuicio general, en algunas fases de la década de los cincuenta la economía española alcanzaría tasas de crecimiento muy superiores a las fijadas por los Planes de Desarrollo en los míticos sesenta. Sin embargo, eso mismo convertiría en cada vez más angustiosa la crónica escasez de dólares sin los cuales estaba escrita la sentencia de muerte de aquel híbrido que respondía por “la autarquía”, un cóctel compuesto a partes iguales entre los principios del corporativismo católico que teorizara la CEDA y el ingenuo doctrinarismo económico de la Falange.
Las preciosas divisas, pues, debían ser racionadas a través de un complicado engranaje de controles administrativos para evitar su despilfarro improductivo, como las adquisiciones de bienes de “lujo” –casi todos lo eran en aquella España paupérrima- en el extranjero para su posterior reventa en el mercado nacional . Y, como siempre ocurre en esos casos, en el mismo minuto que nació la intervención estatal del mercado libre nació el mercado negro. Un sofisticado estraperlo de guante blanco, billetes verdes y amistades azules que daría lugar a algunas de las grandes fortunas de la época. Aquélla iba a ser una oportunidad de negocio fácil a la que de ningún modo podía ser insensible la triunfal y satisfecha burguesía de Barcelona. Una burguesía colaboracionista a fuer de catalanista a la que si Franco no pudo retornar el honor, que ya se sabe que eso sólo es patrimonio del alma, al menos había devuelto las fábricas, patrimonio no tan sublime, cierto, mas no por ello menos desdeñable.
Así fue como el contrabando de divisas se convirtió en una de las principales líneas de negocio, si no la principal, de los antiguos mecenas de Cambó y de la Lliga. Una lucrativa actividad delictiva para la que el Consorcio Algodonero, ‘lobby’ institucional de la alta burguesía del textil catalán, contrataría los servicios profesionales de cierto Florenci Pujol, padre del que un día se habría de convertir en el segundo presidente de la Generalidad restaurada, Jordi Pujol i Soley.
Muchos años después, ya con Pujol (Jordi) dirigiendo los destinos de Cataluña, el jefe operativo de aquella trama, Manuel Ortínez, confesaría en sus memorias todos los detalles de la rocambolesca estafa. Un fraude en el que junto a Pujol (Florenci) y su socio David Tennenbaum, el mismo financiero de origen judío que fundaría algo después Banca Catalana con Pujol (Jordi), aparecerían como telón de fondo personajes tan insospechados como Josep Dencàs, el que fuera jefe militar de la rebelión separatista de la Esquerra en 1934, Antonio Pedrol Rius, sempiterno presidente del Consejo General de la Abogacía durante el franquismo, o Josep Andreu i Abelló, un destacado dirigente histórico tanto del socialismo catalán como de la misma Banca Catalana, entidad de cuyo consejo de administración formaría parte desde el mismo día de su fundación por los otros dos.
La base de aquel estraperlo la constituirían las llamadas “cuentas combinadas”, unos depósitos bancarios en divisas que otorgaban el derecho a sus titulares a disponer de licencias de importación por un valor equivalente al de sus saldos. Pero dejemos que sea el propio Ortínez quien nos adentre en la técnica del timo: “El truco era tan simple como pretender que exportaba por valor muy superior al real, para así poder importar primera materia en mayor proporción y a bajo precio, revendiéndola mucho más cara en un mercado interno afectado por las restricciones de importación […] Si tú exportabas un producto que te daba un millón de dólares, simulabas venderlo al doble de ese precio y por tanto podías importar por dos millones. Era evidente que necesitabas comprar un millón extra. Es decir, necesitabas comprar el millón de dólares que te faltaba.” Delicadísima operación, por lo demás. Pues, huelga decirlo, en ninguno de los innumerables trueques de cajas de zapatos repletas de billetes de cien pesetas por otras abarrotadas de dólares iba a mediar factura, recibo o comprobante alguno. Circunstancia agravada, además, por la permanente vigilancia de la Brigada de Delitos Monetarios de la Policía, que, entre otras medidas cautelares, mantenía intervenidos los teléfonos de los principales industriales textiles de Barcelona. Añádase el dato de que el intercambio sólo se podía realizar en la ciudad africana de Tánger, única plaza del mundo en la que por entonces era convertible la peseta, y se entenderá la importancia de la confianza personal que aquellos patricios del Consorcio Algodonero debían depositar en la red de “porteadores”. Mas sigamos escuchando a Ortínez: “Al fin y al cabo sólo hacía falta pasar los nueve kilómetros de mar del estrecho de Gibraltar y tener amigos combinados en las aduanas de los dos lados. Yo libraba las pesetas en Barcelona, en billetes de cien, que hacían un bulto considerable, y las pesetas convertidas en dólares aparecían en los Estados Unidos o en Suiza. Naturalmente era una operación de una sencillez delicadísima que no podías realizar con cualquiera. Entre otras cosas porque cuando uno libraba el paquete de billetes, no tenía la absoluta seguridad de que llegasen correctamente a su destino. No había comprobante de ningún tipo. Con Florenci Pujol nunca tuve ningún otro trato más que éste”.
Como ya se ha dicho, Tánger siempre era el incierto destino de aquellas pesetas por encontrarse en esa plaza africana el único mercado monetario en el que era convertible la moneda española. Allí se dirigirían, pues, los emisarios de Consorcio, en busca, primero, del boletín de la bolsa de divisas que publicaba cada día del diario “España”, dirigido por el aún falangista Eduardo Haro Tecglen. Para después partir raudos hacía la oficina central del Banco Inmobiliario y Mercantil de Marruecos, entidad en cuya sede se cruzaban los cromos. La razón de la elección ese banco como centro de operaciones no era otra que la personalidad de su principal accionista, Josep Andreu i Abelló, el que fuera presidente del Tribunal de Casación durante la República, y que compartía la propiedad con el jurista tarraconense Antonio Pedrol Rius. Así, por un capricho del azar, todos los dueños de los grandes secretos de familia del nacionalismo catalán del siglo XX acabarían reunidos ante la puerta de su caja fuerte: la gente de Pujol (Florenci); el apestado Dencàs, cabeza de turco de la conjura de Companys en 1934 y, por entonces, empleado de Abellò en aquella aventura financiera africana; Tarradellas, que, alojado precisamente entonces en el suntuoso palacio de Abelló (“vivía como un príncipe árabe, con numerosos criados negros”, reporta un pasmado Ortínez), sería testigo privilegiado del frenético ir y venir de sus compatriotas de Barcelona; y el propio Ortínez, aún ignorante de que el Régimen, buen conocedor de sus “habilidades”, ya pensaba en él para ocupar el puesto de Director del Instituto Español de Moneda Extranjera. En fin, según relata en sus esclarecedoras memorias, antes de aceptar aquel cargo en 1965 advirtió a quienes se lo ofrecían “que había sido un contrabandista importante”. Sin inmutarse lo más mínimo, sus interlocutores le contestarían “que eso mismo era lo que buscaban, alguien que conociera el negocio y que fuese capaz de desmontarlo”.
Comentarios:
Ahora reseño preferentemente en mi bitácora para que TODO el mundo lo lea. Seguro que en Meneame.net no llega a portada en caso de ser meneada (cosas del sectarismo exacerbado de unos cuantos que por allí pululan).
Muy interesante lección de Historia y de Economía.
Hoy haces "chas!" y el 3% da varias veces la vuelta a la Tierra.¿Donde está la bolita?
Si la gente vota a trileros de reconocido prestigio,que no se queje luego.
Fantástica muestra de como se perpetúan sagas enteras generación tras generación instaladas en el caladero del dinero público y en el robo sistemático de fondos. Abuelos, padres, hijos, nietos, ahijados, sobrinos, primos…
“Puta la madre,
puta la hija
y puta la casa que las cobija.”
Progresan, prosperan y finalmente ocupan las primeras magistraturas del país.
Ese es el premio. El último. Gobernar a los que antes se ha estafado. Para seguir haciéndolo impunemente.
– y el viejo Dencas, el fascismo apadrinado por D Benito para la independencia catalana, ESTAN TODOS-
“Cataluña se jodió –para siempre – el día que Luis Burón Barba presentó una querella criminal contra un banquero por vulgares delitos contemplados en el Código Penal, y decenas de miles de honrados contribuyentes le respondieron gritando: Això és una dona!
…/…
El sábado, estaban todos. Estaba la misma claque, igual de disciplinada y bovina que cuando el banquero se fumó el balance del banco”
Y chillan "Puta Espanya!".
¿Y dice Pedro Jota que Oriol es el futuro?
Pues a mi me apesta a rancio avinagrado….
El tal Abelló aparece después en Tánger con un banco, organizando una estafa en la que colaboran Dencás, l’avi Pujol, y otra fauna de novela negra marsellesa, y durante años defraudan una fortuna al Estado y se hacen amigos.
En fin, fruto de estos primeros ‘golpes’ y de la experiencia gremial, nace Banca Catalana.
Y ahí ya todo torna en festival de luz y de color…millones de depósitos evaporados, y toda una ‘escola’ de maneras de hacer ‘patria’ admira y espera deseosa que llegue su turno. Lo de menos es ser de Córdoba y abogar por la independencia o ser hijo de un guardia civil y cambiarse los apellidos. Grotesco si, pero cualquier ridículo compensa. Luego llegaran los 5.830 contratos a 12 mil euros de adjudicación directa.
Olé.
Eso si que es la Cataluña, cañí, de mosca y pandereta y además convoca a 100mil ovejas a favor de la independencia.
Hay que reconocer una ‘denominación de origen’ propia.
Pocas partes, tal vez ninguna, de España puede llegar a semejantes cimas de repugnancia y sumisión. Hay que acudir a Sicilia para ver cosas semejantes, y ni eso.
En cambio de rabiosa actualidad están los tejemanejes empresariales del Sr. Fabra en castellón, las vinculaciones de favores e influencias del Sr. Zaplana en Terra Mítica, y si miramos un poquito atrás y hacía las pitiusas podremos observar como Matutes (no el comisario), hace, deshace y teje una densa red de comisiones públicas en los ayuntamientos de la zona (junto a su hija). Todo esto por no hablar del caso TOTANA...
Siempre me ha gustado más la actualidad que la historia... ¿a Ud. no, Don José?
Gracias por este texto tan apasionante y tan revelador.
Una de los defectos de fábrica que ha marcado mi idiosincrasia ya desde muy niño es la capacidad de poder caminar y mascar chicle, las dos cosas a la vez. Y en otro orden de cosas, si usted dispone de información sobre delitos cometidos por las personas que menciona en su post, ¿por qué no se ha dirigido al juzgado de guardia para denunciarlas?
De hecho, aquel complejo entramado corporativo murió de éxito, de su propio éxito, que paradógicamente ésa fue la causa última de su derrumbe.
Ejem, ejem. (O egem, egem)
escribe de eso artista
Por cierto, Pepe:
En Costa Rica conocí en una ocasión a un Pujol (creo que se apellido Tena Pujol), uno de los tipos más ricos de Centroamérica (tienen un grupo de empresas relacionadas con el acero, la construcción, etc.). Fuentes cercanas a él explicaban que Alfonso XIII había encargado a su abuelo la custodia de una suma considerable en joyas y no sé qué más, cuando partió al exilio. Y que los Pujol nunca tuvieron que devolverla. No sé qué hay de cierto en todo esto, pero no deja de ser interesante.
..
Sr García Domínguez
Necesitamos un Mario Puzo que escriba la saga de esta mafia, sus alianzas entre “famiglias”, los “hereus”, los mecanismos de malversación, y la ósmosis con la administración local como epilogo final del éxito de demarcación territorial de los depredadores-propietarios, la familia singular/principal del vértice y las 50 familias ventajistas del séquito, el periodismo local como Gestapo guardián de sus amos, los jueces inquisidores y colaboracionistas etc.
Hay mierda para una colección de novelas ¿se atreve?
A ver si algún día me sorprende con una investigación sobre Matutes...
Le pongo este ejemplo porqué ya no es Ministro y así puede compaginar sus dos pasiones, la historia y la actualidad económica. Además no se le va del tema, es un maestro del delito de guante blanco, cometido bajo una bandera cuatribarrada.
Le doy una primera pista... Un constructor/promotor de una ciudad del cinturón industrial de Barcelona, con cuya hija está casado un hijo del Sr. Matutes, tiene concedidas varias permutas de suelo público recien recalificado en la bonita isla de Ibiza.
Esto para empezar...
Por cierto, como comprenderá tengo otro trabajo que presentar denuncias en Ibiza... el día que pretenda convertirme en el capitán Trueno le avisaré.
De todas formas le insisto, la pista que le he dado es "de Pata negra" (ya quisieran algunos pillarla)...
tire del hilo y verá que artículo mas sustancioso le sale, la pena es que no se lo comprará LD, pero seguro que se lo publica El Pais o Público.
Y si no la he desarrollado completa es porque me cansa trabajar gratis investigando temas que, después, no me querrá publicar ningún medio.
Pepe:
Cómo te lías. Escríbelo con seudónimo. Ponle un título atractivo relacionado con la milenaria opresión de los catalanes. Ponle, por ejemplo, "Cataluña: los palestinos de la península ibérica". Pasa el contenido por el traductor automático al catalán de El Periódico. Y pide una subvención a la Generalitat. (¿Crees que los censores se van a tomar el trabajo de leerlo? O mejor dicho, ¿crees que saben leer?) Por último, llévalo a Ediciones B. Una vez publicado, algún listillo de Avui descubrirá el contenido y podrá el grito en el cielo. Ya tienes hecha la publicidad.
Un saludo.
..
Amen, bro.
No me cuadra demasiado lo de tanto crecimiento, pero en el artículo es lo de menos.
He empezado meneando esta noticia. No he encontrado trackback (b2evolution lo permite), así que lo comento para avisar de ello.
Pronúnciese:









