Parvus
Me había olvidado por completo de Parvus hasta que he vuelto a escuchar su nombre. Hay personajes que se quedan ocultos en la zona de sombra. Su papel en tales y tales acontecimientos ha sido crucial, pero han trabajado con tanta discreción como habilidad. Willi Münzenberg fue uno esos. La propaganda comunista no hubiera despegado del panfleto sin él; su visión de la trascendencia de los “compañeros de viaje”, los intelectuales y artistas “independientes” que rodearían al comunismo como anillos protectores, fue decisiva y sin ella careceríamos hoy de la divertida troupe de titiriteros que en Holyvú o en Madrid da rienda suelta a sus cogitaciones políticas.
A Münzenberg le ha rescatado de la sombra el libro de Stephen Koch, El fin de la inocencia (Double lives), pero el doctor Helphand, alias Alexander Parvus, se nos ha quedado en la oscuridad, pese a que sin él no hubiera sido posible la revolución bolchevique. Parvus fue el intermediario entre el gobierno del Reich alemán y el pequeño núcleo bolchevique exiliado para llevar a cabo una operación que parecía muy inteligente desde el punto de vista alemán. Se trataba, en plena Primera Guerra Mundial, de introducirle al zar un conflicto interno para obligarle a firmar una paz por separado con Alemania. Parvus le presentó al ministerio de Exteriores del Kaiser un plan para el derrocamiento del zar Nicolás II en 1915; dos años después, estallaba una huelga general en Rusia, el zar se retiraba, Kerenski asumía el gobierno y, como último toque de la operación, Lenin era enviado de Zurich a Rusia en un vagón sellado. Según escribe Solzhenytsin en "Lenin en Zürich", el bolchevique estaba a punto de emigrar a algún otro lugar cuando surgió la posibilidad del regreso gracias a los oficios de Parvus.
Para poder cocinar todo esto, los alemanes tuvieron que financiar a los bolcheviques, y ahí surge otro personaje de las sombras: el banquero Olof Aschberg.
El Reich alemán se la quiso jugar al zar, y se la jugó, desde luego. Pero los bolcheviques tomaron el poder en Rusia, sus amigos alemanes estuvieron a punto de conquistarlo en Alemania, el nazismo adquirió fuelle en el miedo al comunismo y, finalmente, millones de personas pagarían con su vida aquella gran operación estratégica urdida por Parvus y unos altos funcionarios alemanes.
Comentarios:
Es curioso, desde luego.
Es algo parecido al "efecto mariposa". No basta el aleteo de una mariposa para cambiar algo. El sistema en cuestión debe estar "desequilibrado" o "predispuesto" a tomar una dirección y solo necesita un disparador que actue en la dirección adecuada.
Sin Parvus y los demás la historia probablemente hubiera seguido un ritmo parecido, quizá con otro "tempo", pero no muy distinto.
Feliz Nuevo Año a los heterodoxos oficiales y a todos los blogeros que han pasado por aquí durante el 2007 con sus comentarios y opiniones.
En el 2008 os seguiré leyendo con interés; yo paso al lado oscuro y me convierto en blogero pasivo para que luego no digan.
Y a ver si el 2008 nos trae el blog sin troyanos :)
Hay que ver qué pesaíto el Exploit.Multi.Qtp.B !
Y que digan lo que digan. Ánimo quédate.
A este respecto, siempre me llama la atención que el mismo segmento ideológico-político que atribuye crucial importancia a hechos como el carácter y las ideas de Bush en la marcha de los acontecimientos mundiales, o a las conspiraciones de la CIA en ellos, sin embargo, se resiste a admitir que personalidades y factores de orden similar puedan tener influencia decisiva, en general, o, al menos, en eventos de tipo "revolucionario" en los que la mitología ha conferido el protagonismo a las masas.
Imposible un análisis más atinado y preciso con menos líneas. Tiene toda la razón Cristina Losada; además, ¿lo de la nariz de Cleopatra no era un mito? O era una aventura de Asterix?
ya no me aclaro.
En un mundo donde las mujeres estaban relegadas a un segundo plano, una personalidad así impactaba a los hombres.
Si a eso añadimos la mezcla de exotismo egipcio con el refinamiento griego (pertenece a la dinastía ptolemaica) los "rudos" romanos debían quedar fascinados.
Pero claro, para los historiadores era más fácil justificar que un "hombretón" romano hubiera sido seducido por una belleza, que no admitir que existiera una mujer inteligente.
Alipio ¿gente disfrazada? ¿Han cambiado la cabalgata del orgullo gay al 30 de Diciembre?
Me ha encantado esta entrada de Cristina. Bien traído, también, su comentario sobre Bush. Para ciertas personas, pareciera que algunos fenómenos se dan por generación espontánea y que el mundo llevara un siglo largo soportando las intervenciones de una única potencia.
Aprovecho la ocasión que se me brinda para enviar un cariñoso saludo a mis amigos del club de los idiotistas, en Suecia, que me están viendo, y a mi madre, cuya vecina del 3º 2ª me está viendo y se lo contará, y para desear un feliz 2008 a todos, con suerte (con muchíííísima suerte, ya lo sé) sin ZP, sin experimentos pr[ogr]eadolescentes y sin crisis económica.
...
A finales del S. XX la mayoría de los historiadores coinciden en señalar que las causas son siempre múltiples. Creo que Chuache tiene razón en su exposición, con Parvus o sin Parvus el caldo de cultivo para una revolución estaba servido en la Rusia del 17.
De igual modo, el comunismo influyó en la llegada al poder del Nazismo en Alemania, pero, sin la derrota en la primera Guerra Mundial, sin la crisis económica y social generada en la república de Weirmar, tampoco eso hubiera sido posible.
Los acontecimientos históricos se interrelacionan siempre. Unos influyen más que otros, pero todos deben tenerse en cuenta para que el análisis sea completo.
¡Qué salgáis bien del año y entréis mejor!
Pronúnciese:









