Sin compasión
No sé qué resulta más lamentable: la repentina oleada de admiración por Michael Jackson, que incluye penosas llantinas impostadas y elegías de todo a cien, o el inverso furor con que otros rematan al muerto. En cuanto a los primeros, no hay nada como un deceso para descubrir virtudes que habían olvidado hacía muchos años, si es que alguna vez las advirtieron. Los segundos no tienen bastante con un cadáver anoréxico, archivo de cicatrices, moratones, inexplicables cortes y tóxicos varios, testimonio de dolorosos trastornos; necesitan refrescarle al propietario insepulto crímenes nefandos. ¡A estrella muerta, gran lanzada!
Sólo que tales crímenes fueron un invento. No sólo porque los jueces absolvieran a Michael Jackson, lo que debería bastar, sino porque el menor que reventó tan fulgurante carrera denunciando abusos sexuales ha reconocido (a buenas horas) haber mentido por orden de un padre que buscó y consiguió millones de dólares. Para el acusado, el precio económico del chantaje fue calderilla; en realidad ha pagado con su vida, ya nunca enderezada.
Los seres tan especiales como el autor de Billie Jean, los que logran hazañas como vender más discos que nadie, por ejemplo, son perseguidos en todo momento por un foco que no respeta los muros. Tras el infame montaje de la pederastia, ese foco resultó imposible de soportar a personaje tan vulnerable, inconforme con su aspecto y con su edad. Todo lo que siguió son síntomas de enfermedad mental: las compras compulsivas, las operaciones, el encierro, la ocultación sistemática del rostro. Con Michael Jackson no ha tenido nadie, ni siquiera en la hora de la muerte, la más mínima compasión. Quien trastornó los gustos populares de toda una época se marcha perseguido por una jauría de envidiosos especializada en la destrucción. O frivolizado por un romo sentimentalismo que tampoco repara en su persona. Descanse en paz.
(El Economista, 2 de julio de 2009)
El vi(r)aje del periodista Gabilondo
El periodista Iñaki Gabilondo confiesa haber hecho "un largo viaje" desde el convencimiento de que "había que dialogar con ETA" hasta el reconocimiento de que "los que decían que con ETA sólo había Policía y Justicia tenían razón". De ahí, "Aznar tenía razón y yo no", frase con la que Gabilondo se sienta a la misma mesa que el ex presidente y, con una birra en la mano, pone los pies sobre ella. Había, en España, dos posiciones opuestas en relación a la política antiterrorista, una la representaba Aznar y otra un periodista bastante conocido, llamado Iñaki Gabilondo...
No repiquen las campanas, sin embargo. Segunda parte de Gabilondo: "la solución de ETA está, pues, en la Policía, en los jueces, y sobre todo, en que la izquierda abertzale se ponga de pie y le diga a ETA que abandone definitivamente las armas. Sólo después podremos hablar de detalles técnicos y entonces el Estado podrá ser incluso generoso".
¡Sobre todo! La existencia de unos partidarios del terrorismo que se distancian del terrorismo es un mito que han cultivado con cariño los medios de comunicación en los que trabaja Gabilondo. Justifica el tinglado del diálogo: fortalecer a los que quieren dejarlo.
El periodista ha titulado su libro: "Verdades como puños".
***
Del blog:
Lo susurró: Orente [Visitor]
A quien oigas decir "Verdades como puños"...es un facha. Indubitable.
Permalink Edit... Delete! 19.01.09 @ 17:21
***
De blogs:
Lo susurró: lolo [Visitor] · http://blogs.elmundo.es/elmundo/blogs/elmundopordentro/index.html
Oiga doña Cristina, entre usted y don Arcadio se están ensañando con el difunto señor Mallorquí, autor de El Coyote, que nunca, repito, nunca, aspiró a ganar el Cervantes. Ínstoles a cesar en su actitud, coño.
---¿Ensañamiento? En absoluto. Trabajaré por el reconocimiento de la influencia del autor de El Coyote en la literatura española y, en concreto, en la barcelonesa.
Irán: "Esto no es un partido de fútbol"
"Espero que el gobierno de los Estados Unidos, que el presidente de los Estados Unidos, pueda ayudarnos más que con ése 'no me importa', 'voy a observar'....Esto no es un partido de fútbol. Están matando a gente en las calles."
Amir Fakhravar fue detenido en las protestas estudiantiles de 1999, pasó cinco años en la cárcel y desde 2006 reside en Estados Unidos, donde es secretario general de la Confederación de Estudiantes Iraníes.
(Fakhravar, además de la enemistad del régimen iraní, cuenta con la hostilidad de la izquierda norteamericana por sus apariciones en medios de comunicación conservadores. Doblemente sospechoso.)
El narcisismo de la cultura de la fama
El siglo XX, dice El Mundo, ha perdido con M. Jackson a su "último mito". Pobre siglo XX. Hubo en él genios musicales comparables a los de centurias anteriores, pero el único "mito" que le quedaba era un cantante de música pop con talento para el baile. La cultura popular produce "mitos". O se producen "mitos" para la cultura popular. No son incompatibles ambas direcciones. Pero hay metáforas incompatibles con la realidad y algunas están apareciendo, en un frenesí de a ver quién da más, a propósito de la muerte de Jackson.
En la parte anglosajona del fenómeno, el término no ha sido "mito", sino "icono". Respecto de todo ello escribe un comentarista que no ha perdido la cabeza:
I think part of it is the narcissism of our celebrity culture. Here was a guy so many of “us” read about in People magazine for so long. His passing, therefore, isn’t a loss in the sorrowful sense of the word, but in the selfish one. It’s a loss of an interesting subject, a creature to gossip about and to fill a few minutes on E! or Entertainment Tonight.
Everyone likes to invoke Lord Acton’s axiom that “power corrupts and absolute power corrupts absolutely.” But nearly everyone forgets that he coined this phrase not to indict powerful men, but to instruct the historians who write about them. Historians tend to forgive the powerful their transgressions. Likewise, journalists (for want of a better word) tend to forgive the famous.
[...]And while we’re at it, his relatively early death wasn’t “tragic.” He was one of the richest people in the world. He spent his money on perpetual childhood and he was perpetually with children not his own.
Meanwhile, in the last ten days, we’ve seen or heard of remarkable people who’ve given their lives for freedom in Iran. We’ve heard of innocents killed because they were in the wrong place at the wrong time. In the last decade, America has lost thousands of heroes in noble causes and thousands of innocent bystanders who were denied the simple joys of life through no fault of their own. Those deaths are tragic, and we're hard pressed to think of more than a handful of names to put with the long line of the dead.
If anything, Michael Jackson’s life, not his death, was tragic.
[...]Every channel says this is a sad day for America. I agree. But not for the same reasons.
Some quick thoughts on Michael Jackson, Jonah Goldberg, National Review
Eme Jota, In Memoriam
"Opino que a los cincuenta años cada uno tiene la cara que se merece" (Albert Camus)
:: Next Page >>









